La próxima temporada otoño-invierno redefine los códigos del vestir urbano con una premisa clara: elegancia y comodidad ya no se oponen, sino que se complementan. La sastrería contemporánea se posiciona como protagonista, pero se aleja de la rigidez tradicional para incorporar siluetas más relajadas, proporciones amplias y una estética funcional adaptada a la vida cotidiana.

El power dressing evoluciona hacia una versión más suave, donde los hombros estructurados conviven con blazers oversize, pantalones amplios y abrigos largos que aportan presencia sin resignar confort. La elegancia se construye desde la precisión en el corte y la calidad de los materiales, consolidando una imagen sofisticada pero natural.

La paleta cromática se mantiene sobria y atemporal, con predominio de negros, grises, marrones y tonos neutros que refuerzan la idea de lujo cotidiano. A su vez, las texturas como el cuero y las lanas estructuradas aportan profundidad y carácter, mientras que los guiños vintage suman una dimensión nostálgica que convive con la modernidad.

Otra de las claves de la temporada es la consolidación de una estética más flexible y genderless, con siluetas amplias y estructuras limpias que proponen una nueva forma de entender la elegancia: menos rígida, más libre y profundamente vinculada al confort.

En definitiva, la moda del próximo otoño-invierno propone vestir el poder desde la comodidad, con una elegancia contemporánea que encuentra su fuerza en la simplicidad, la funcionalidad y la sofisticación silenciosa.


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