Esta 29 de junio por la mañana, Simon Porte Jacquemus presentó su colección Primavera-Verano 2027 al pie del Faro de la Pietra, en Île-Rousse, Córcega. Un faro del siglo XIX que se alza sobre el Mediterráneo desde una pequeña isla conectada a tierra firme por un dique. Los modelos descendieron caminos serpenteantes durante diez minutos completos bajo temperaturas que superaron los 40°C y un viento que se sentía incluso a través de las pantallas, mientras el cabello y las texturas de la colección se agitaban a su alrededor.
Le Bonheur: una declaración de intención
Jacquemus tiene el hábito de dar a sus colecciones títulos evocadores, casi programáticos: La Riviera, Le Souk, Le Splash, L'Amour, Les Sculptures. Cada uno propone un universo, una sensación, un imaginario. Le Bonheur —la felicidad— va más lejos. No es un lugar ni una materia ni un objeto. Es un estado.
El pequeño faro blanco sobre los acantilados fue elegido como símbolo central de una colección cuyo mensaje es la esperanza y la libertad —palabras que el propio Simon usó al hablar de la colección. Y detrás de los colores —el amarillo, el rojo, las rayas, los lunares— está algo personal: sus hijos, quienes según el propio diseñador le dan la fuerza para usarlos.

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El desfile
El casting incluyó modelos locales corsos, en un gesto de arraigo al territorio que enmarca perfectamente el espíritu de la colección. La maison además anunció su apoyo a la restauración y preservación del faro histórico, construido en 1857 —una práctica que se ha vuelto marca registrada de la casa, que entiende cada show como una oportunidad de dejar huella en los lugares que lo acogen.
Entre los invitados estuvieron la diseñadora Amina Muaddi y la influencer Sandra Shehab, en una audiencia deliberadamente íntima y reducida.

Las piezas
La colección abrió con siluetas masculinas de extrema amplitud: pantalones de pinzas blancos y tabaco, blazers destalonados en azul pizarra abiertos sobre polos amarillos, cinturones finos en rojo. Bolsos de cuero marrón oversized y bags a rayas marineras cruzados en la espalda completaron los looks masculinos.
En las siluetas femeninas, aguamarina monocromático absoluto —turbante, zapatos y vestido en el mismo tono— convivió con vestidos maxi en gasa amarillo limón de ruedo globo. Faldas voluminosas en rosa antiguo con musculosas blancas. Bralettes y tops sobre faldas balloon de organza, con sobrecamisa marinera en azul y crema. Una falda de flecos en rojo intenso que se impuso sobre todo lo demás. Vestidos cocoon en rayas beige nude translúcidas. Looks en lunares en relieve blanco y negro con gorra a tono. Todo al pie de un faro. Todo con el viento de Córcega.



Por qué importa
En un sector donde las colecciones se suceden a gran velocidad, Jacquemus logra convertir cada presentación en un evento cultural. Le Bonheur confirma que la firma sigue siendo una de las pocas capaces de crear una experiencia que trasciende la ropa: un lugar, una luz, una emoción. Esta mañana fue Córcega. Y fue suficiente.
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Revue Priveé— Cobertura editorial, 29 de junio de 2026


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